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"Es el Madrid. Hay que callarse. Y sonreir"

Lo que no es de recibo

Escrito por Athos Dumas

Lunes, 20 Noviembre 2017 14:48
Ramos, tras ser atendido por el golpe en la nariz.
Ramos, tras ser atendido por el golpe en la nariz.

El viejo adagio de “El Madrid no se debe de quejar nunca de los árbitros”, cada día está más en auge. Tras el partido del pasado sábado, tan solo críticas al juego del Real Madrid, solo eso. No neguemos la realidad, el Madrid no jugó un gran partido en el Wanda Metropolitano, ni mucho menos, y lo que más me preocupó como aficionado es la poca pólvora que demostró el equipo, generando escasas ocasiones de verdadero peligro y chutando poco – poquísimo – entre los 3 palos de Oblak.

Dicho esto, y reconociendo la carencia de gol que está demostrando el Madrid, y los bajísimos guarismos de los dos delanteros, Cristiano y Benzema, no deja de ser una realidad tan enorme como la Ciudad Prohibida de Beijing que con un arbitraje medio normal, no digo yo habiendo aplicado el VAR – que también -, el Madrid habría ganado el partido (puesto que hubo al menos 2 penaltis claros, uno de ellos de juzgado de guardia como fue la patada de Lucas Hernández a Sergio Ramos), de haber materializado la ejecución de dicho(s) penalti(s), y, además, el Atleti no habría terminado los 90 minutos con 11 jugadores sobre el campo.

Todo esto ha quedado en el tintero del olvido. Recuerdo las portadas en el Mundial 94 tras el codazo de Tassotti a Luis Enrique, toda la prensa rasgándose las vestiduras durante días y semanas, toda España maldiciendo al colegiado húngaro Sándor Puhl por esta afrenta digna de haber declarado la guerra a los magiares. Pero, claro, se trataba de la Selección española, la de todos, la - en mal momento - bautizada la Roja, todos teníamos que defender tamaño ultraje cuando nuestra dignidad nacional.

El patadón de Lucas en el Wanda, que supuso la rotura de los huesos propios de la nariz del capitán del Real Madrid – curiosamente también capitán de la Roja, qué cosas - , ha pasado totalmente desapercibido y de puntillas – “fue un lance del juego” he llegado a leer – en nuestra prensa patria. Mire Usted, señor mío, en el fútbol, TODOS son lances del juego: los córners, los saques de banda, los goles, los fueras de juego. Los penaltis TAMBIÉN son lances del juego. Y o se pitan o no se pitan, a criterio del equipo arbitral. Pero no por ello dejan de ser penaltis.

Y aquí, no se ha dicho nada de eso, al menos en los titulares principales de la prensa. No hemos visto – como sí que vimos en el caso de Luis Enrique – fotos impactantes a cuatro columnas con la nariz del jugador chorreando sangre a borbotones. Tampoco hacía falta. Tan solo se pide contar la verdad. Y no se hace. ¿Porque no interesa? Quizás. El sábado, tras el partido, Marcelo dijo “yo no hablo de arbitrajes”. Butragueño, aún menos. Ahí quedó la postura del Madrid, no va a variar.

Pero una cosa es que la actitud del club sea esta – muy respetable – y otra cosa es que a los aficionados de a pie se nos tome a todos por ciegos o por imbéciles. El Madrid no jugó bien, ya queda dicho, pero una decisión – o mejor dicho una NO decisión – tan importante como hubiese sido expulsar a Savic por su entradón a Toni Kroos o por sancionar el penalti claro, meridiano, evidente, de Lucas a Ramos hace que sencillamente se haya tergiversado el destino de todo un partido. No es como no pitar una falta intrascendente o señalar erróneamente un saque de banda. Es una decisión que supone jugar 10 contra 11 durante 60 minutos o bien acabar el primer tiempo con un más que posible 0-1. Y en un partido tan igualado como el que estábamos contemplando, marcar un gol era más de medio partido en el bolsillo para el que lo hubiese anotado.

No quiero ni pensar lo que estaría ocurriendo hoy lunes, 48 horas después del partido, en cada portada o en cada tertulia, si, por ejemplo, Marcelo le hubiese roto la nariz a Gerard Piqué, o que Varane hubiese hecho un entradón a Iniesta, como el de Savic a Kroos. Por no hablar del impresentable balonazo, sin venir a cuento, de Correo a un Benzema tirado en el suelo. ¿Qué estaríamos leyendo o escuchando a estas horas? ¿Se lo imaginan? Tan solo los dos diarios deportivos de Barcelona estarían rellenando páginas hasta el día del Juicio Final.

Pero no. Es el Madrid. Hay que callarse. Y sonreír. Y decir que es un problema de juego, de fluidez, de falta de velocidad, de una mala confección de la plantilla. Todo eso es discutible y si quieren, lo debatimos. Pero lo que no tiene discusión es lo que no se pitó el pasado sábado, cuando todo el mundo lo vió. ¿O es que Fernández Borbalán no vió la sangre de Ramos? ¿Acaso pensó que esa lesión se la había efectuado dando el cabezazo al balón? Yo, desde luego, no pienso bajar la testuz y aceptar la patada de Lucas como un intrascendente lance del juego.

@AthosDumasE

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